Mantener una propiedad arrendada en buen estado es fundamental para proteger la inversión y asegurar la habitabilidad. En Chile, las obligaciones de mantenimiento se dividen según el tipo de reparación:

🔹 Reparaciones locativas: a cargo del arrendatario

El arrendatario debe encargarse del mantenimiento preventivo y cotidiano, como:

  • Limpieza de sifones, lavaplatos y desagües de duchas y lavamanos.
  • Revisión y mantención menor de calefont y artefactos a gas.
  • Control de filtraciones en llaves, flexibles y conexiones.
  • Revisión de sellos de silicona en baños y cocina.
  • Limpieza de canaletas y bajadas de aguas lluvia.
  • Inspección y limpieza de WC y estanques.

Estas acciones ayudan a prevenir daños mayores y mantener la propiedad en condiciones óptimas.

🔹 Reparaciones estructurales: a cargo del arrendador

El propietario se hace cargo de reparaciones derivadas de desgaste por vida útil o problemas estructurales, como:

  • Reemplazo de calefont, grifería o artefactos antiguos.
  • Reparación de filtraciones mayores o daños en la estructura.
  • Mantención de sistemas eléctricos o de gas que requieran intervención especializada.

⚠️ Obstrucciones de cañerías y uso de soda cáustica

  • Las obstrucciones por grasa, cabello o restos de comida son comunes.
  • Se recomienda realizar limpiezas preventivas mecánicas periódicas.
  • Prohibido usar soda cáustica, ya que puede solidificarse y causar bloqueos graves, daños irreversibles y riesgos para la salud.

✅ Mantención preventiva: beneficio para todos

Cumplir con las reparaciones locativas protege tanto al arrendatario como al arrendador, evita emergencias y reduce costos.

En Bissac, apoyamos en la gestión de los mantenimientos asociados de las propiedades que administramos, asegurando que cada tarea se realice según corresponda y cumpliendo con las responsabilidades de cada parte. Así, los inmuebles se mantienen en óptimas condiciones, de forma segura, eficiente y clara para todos.